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En nuestra cultura tan ligada al consumo de bebidas alcohólicas siempre han existido una serie de ideas falsas sobre el alcohol, que fundamentadas algunas veces en mínimas e inconsistentes bases científicas y otras en tradiciones sin fundamento se han ido transmitiendo a través de las generaciones y en la actualidad vuelven con frecuencia a ser relanzadas a través de las campañas publicitarias de la industria alcoholera.
El etanol aporta 7 calorías por gramo cuando es quemado en el organismo, pero este aparente efecto energético no es comparable al conseguido mediante el consumo de otras fuentes calóricas de otros alimentos. Los azúcares, las grasas y las proteínas que se ingieren por encima de las necesidades inmediatas se almacenan en los tejidos, para ir liberándose de forma paulatina cuando son necesarios. Con el alcohol sin embargo no ocurre lo mismo puesto que nuestro organismo no es capaz de almacenarlo y por tanto mientras que no se elimina a través de su metabolización hepática permanece en la sangre manifestando sus efectos por todo el organismo. Cuando la cantidad de alcohol que hay que eliminar es excesiva , el hígado, se ve obligado a utilizar unas vais metabólicas que suponen un importante daño para sus células. Por lo tanto , las calorías, del alcohol no sirven para alimentar al organismo , ni para darle energía durante el esfuerzo físico o cualquiera de sus otras funciones, sino que perjudican su normal equilibrio energético.
Por tanto para combatir el frío deberemos utilizar la ropa de abrigo y bebidas calientes muy azucaradas pues el cuerpo se defiende del frío con tiritonas y para ello contrae bruscamente los músculos utilizando los azucares que estos contienen.
El alcohol tampoco compensa la pérdida de agua y minerales producida por el esfuerzo pues por una parte las bebidas alcohólicas no contienen minerales y por otra la ingestión de alcohol produce una mayor cantidad de orina que hace perder el agua que contienen estas bebidas.
El alcohol en ayunas lo que producen es un aumento de la secreción de los jugos gástricos que pueden producir la sensación de hambre, pero existen múltiples productos de probada eficacia para estimular el apetito sin los problemas del alcohol.
Por otra parte el efecto estimulante inicial sobre el cerebro que produce sentimientos de euforia, facilidad de expresión, simpatía o espontaneidad es muy transitorio y fácilmente se pasa a tener conductas antisociales. La capacidad de escucha por otra parte está muy mermada con el alcohol. Si observamos un grupo que se reúne y empieza a beber nos daremos cuenta que aunque el volumen de las conversaciones es cada vez más elevado la capacidad de escucha se va limitando pues prácticamente al poco tiempo deja de existir la conversación y lo que existe es un conjunto de monólogos superpuestos. Fuente: Instituto Bitácora Elaborado por ALTERNATIVA JOVEN DE EXTREMADURA |
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